#CNMAudios: una base de datos a disposición

Sé que debería estar posteando sobre mi experiencia en ICCA hace un par de semanas—tengo mucho que decir sobre el evento; es más, incluso hice un boceto de un post titulado “Tips sobre cómo presentar datos en AC”, que le mostré a Verónica y al que tengo que volver—, pero acabo de encontrar una mina de oro.

Durante mi estadía en Inglaterra, para ser precisos la noche del 7 de julio de 2018, IDL-Reporteros, un portal peruano de periodismo de investigación anexado al Instituto de Defensa Legal, reveló unos audios de escuchas telefónicas que revelan actos de corrupción dentro del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) del Perú.  Resulta que, a raíz de una investigación policial sobre una banda de narcotraficantes y sicarios en la provincia del Callao, que colinda con Lima, la Fiscalía decidió interceptar las llamadas telefónicas de los abogados de la banda criminal y de otros involucrados.  Las interceptaciones telefónicas comprometen a jueces y políticos actualmente en cargo, así como a algunos empresarios.  Una cronología del caso puede encontrarse aquí.

Desde la primera revelación hace dos semanas hasta anoche, 25 de julio, IDL-Reporteros ha subido a su portal de Youtube un total de 51 audios de conversaciones telefónicas interceptadas y cuatro audios de extractos de una discusión en la sesión del pleno del CNM entre Guido Aguila y Segundo Morales.

Como se podrá imaginar, este material constituye una base de datos única por varios sentidos.  Primero, y por el propio carácter de su revelación, muchos de estos audios son evidencia de la corrupción que impera en las instituciones peruanas.  Corrupción que se manifiesta como actos de tráficos de influencias y colusión.  Revela, además, a pocos días de Fiestas Patrias, las redes de corrupción que quiebran la independencia de los poderes del Estado y la influencia de grupos políticos y corporaciones oportunistas en decisiones de gobierno.

Segundo, no lejos de lo anterior, al tratarse de interceptaciones telefónicas y debido a su revelación inédita, los audios constituyen datos sobre los métodos simbólicos (i.e., lingüísticos e ideológicos) mediante los que opera la corrupción de funcionarios.  Son pues, con los vladivideos, una colección de “corrupción en la práctica.”  Un escrutinio rápido de los audios revela cómo pedidos y ofrecimiento de apoyo, tratos y negociaciones, órdenes y amenazas se consiguen explícita o subrepticiamente.

Finalmente, el carácter espontáneo y coloquial de estas interacciones las vuelven una base de datos idónea para la investigación analítico-conversacional más clásica.  A diferencia de los vladivideos, en donde Montesinos sabía que el encuentro se estaba registrando, aquí los interlocutores, al menos en apariencia, no están al tanto de que las conversaciones están siendo grabadas.  No obstante, sí parece haber una constante preocupación por la posibilidad de estar siendo interceptado, un problema interaccional que aún no se ha descrito.

Ayer estuve toda la tarde limpiando los audios y catalogándolos.  Espero poder tenerlos transcritos próximamente y poder analizarlos para un proyecto a futuro.

Rumbo a ICCA-18

Hace exactamente cuatro años, me vine al 4to Congreso Internacional de Análisis de la Conversación ICCA-14, que se realizaba aquí en UCLA.  Entonces, conocía algo de análisis conversacional a través de un par de cursos que llevé en facultad y durante la maestría en la PUCP, pero nada más.  Dado que la disciplina surge entre UCLA y UC Irvine hacia finales de los años 60, era pues, también, una suerte de visita a la Meca.  No solo Sacks impartió muchas de sus famosas Cátedras sobre Conversación aquí antes de fallecer en 1975, sino que Schegloff fue profesor del Departamento de Sociología hasta hace muy poco, en que se jubiló por temas de salud.  En fin, sin ponencia y sin conocer a nadie, me vine a curiosear, a ver qué se podía hacer con el lenguaje fuera de la Lingüística.

Y fue la mejor inversión de mi vida.  Durante el congreso, conocí a la crema y nata del Análisis de la Conversación internacional, al mismísimo Schegloff durante una ponencia a la que llegó tarde y en la que justo había un sitio vacío a mi lado, a una comunidad de investigadores de diversas disciplinas unidos por su interés en el orden que se genera en el contacto con otros, en la interacción social como nicho primordial de la socialidad humana.  Establecer redes de contactos fue lo que me permitió postular con éxito a varios programas de doctorado en Estados Unidos.

Estoy a una semana de viajar a Inglaterra al 5to Congreso Internacional de Análisis de la Conversación ICCA-18, que se celebra cada cuatro años.  Mi ponencia sobre el conteo de sobornos a la prensa peruana en los videos de Montesinos va el sábado 18 de julio.  Me han puesto en una mesa de Psicología Discursiva, en la que también van Potter, Hepburn, Stokoe, Te Molder y otros grandes.  Iré reportando.

Primera introducción al AC en español

Cierro el año con excelentes noticias para la comunidad de investigadores de la interacción social en español.  La semana previa a Navidad, mi colega Chase Raymond y yo firmamos contrato con Routledge – Taylor & Francis para escribir la primera introducción sustantiva al Análisis de la Conversación en español.  La propuesta de nuestro libro, que venimos trabajando desde abril de 2017, fue muy bien recibida por los dos revisores, quienes resaltaron que la obra llena un vacío editorial en la academia hispana.  Este excelente recibimiento nos pone muy contentos.

En nueve capítulos, nuestra libro presentará los fundamentos, metodología y hallazgos de la corriente etnometodológica del Análisis de la Conversación desde mediados de 1960 hasta la fecha.  Introducimos, así, de manera extendida y por primera vez en español, las nociones de secuencialidad, progresividad y epistemicidad, que en buena parte organizan las interacciones cara a cara y la comprensión entre sujetos.  Mostramos cómo se ordena la interacción humana en turnos, secuencias y tipologías de acciones implementadas y reconocibles a partir de prácticas multimodales.  Dedicamos un capítulo a la enmienda conversacional como método universal para asegurar la intersubjetividad humana y otro, final, a los hallazgos del AC en contextos institucionales, como la medicina, la prensa, el aula y la psicoterapia.

Con determinación y buen humor, planeamos completar el manuscrito hacia mediados de 2019.

¡Feliz año!

La erre y la realidad de los sujetos

Ahora que vuelvo al video de los Castellanos del Perú y escucho el argumento de que “no hay nada en la erre sibilante que la erre vibrante tenga, así como no hay nada en la erre vibrante que la erre sibilante tenga”, pienso en lo siguiente.  Que aunque correcto en el laboratorio, este argumento es completamente ajeno a la realidad de los sujetos que se enfrentan a estos dos tipos de sonidos en la vida cotidiana.  No es pues extraño que mis alumnos tengan dificultades en asimilarlo y, crucialmente, en usarlo como argumento fuera del salón de clases o círculos académicos.  Para el peruano de a pie, contrariamente, hay mucho en la erre sibilante que la erre vibrante no tiene, así como hay mucho en la erre vibrante que la erre sibilante no tiene.  Y ese ‘mucho’, en cualquiera de las dos posiciones, es parte sustantiva de su experiencia y accionar como sujeto social en la vida cotidiana.  En la vida cotidiana, el sujeto no se enfrenta a erres vibrantes y sibilantes, a fricativas, oclusivas, nasales, adverbios, diminutivos u oraciones subordinadas; el sujeto se enfrenta a otros sujetos que en su actuar muestran una amalgama de hechos culturales —entre ellas, sonidos del habla— que los identifican (indexan, suele ser la jerga) como parte de un grupo social.  Y es sobre esta identificación que juzgamos asociarnos o desasociarnos de aquél.  Tomando en cuenta la realidad social del sujeto, el argumento debería apuntar a mostrar que lo que hay, en cambio, mucho en ambos tipos de erres, pero que ese ‘mucho’ es resultado de un proceso histórico complejo de subyugación del que también participa el lenguaje.

Profesionalización de la carrera

Desde el día uno de mi primer año aquí en UCLA el programa y la División de Graduados ha puesto énfasis constante en la profesionalización de la carrera. Nuestra charla introductoria al programa terminó con una discusión sobre posibilidades de empleo como sociólogo. De ahí, hemos tenido muchas más. Desde el día uno se han preocupado por que pensemos, desde ya, qué haremos con tres letras al final de nuestro nombre y un culo de conocimiento sobre una tajadita enana del mundo social.

Me alucina que la profesionalización de la carrera en general y del análisis de la conversación, también, en particular, esté tan presente a lo largo y desde inicio de la formación académica. Es un poco agobiante pensar en esto desde ahora, pero entiendo el propósito. Es claramente prioridad de la universidad asegurarse de que sus graduados, que llevarán su nombre, apunten y consigan los mejores empleos fuera y dentro del mundo académico. Y nadie les grita que son unos vendidos a los intereses del mercado o que están acomodando su formación a intereses particulares – nadie siquiera lo insinúa. Todo el mundo sabe que de algo tenemos que vivir y que puesto que cada vez es más competitivo conseguir una posición de tenure track, desde ya hay que ajustar el perfil a otras posibilidades.

Esta preocupación sensata e informada de la profesionalización de las carreras debería ser parte de la evaluación y rediseño de los programas académicos en pregrado y posgrado. Si estamos abriendo programas solo para darle trabajo a los docentes, bueno, pues hay que repensar el sistema y nuestra idea de formación de calidad.