Tres prácticas observadas en reencuentros sociales (para mis amigos que regresan a Lima por Fiestas)

llegadas

Estoy escribiendo un paper sobre sacar citas y hacer coordinaciones para verse en las llamadas del CNM.  Con esto en mente, me tomo un break para curiosear en Facebook y veo que varios amigos regresan a Lima por Fiestas y viene a mí un puñado de prácticas propias de situaciones de reencuentro que me ha tocado vivir cada que regreso a Lima.

Si bien suelo trabajar con materiales de audio o video, que permiten volver una y otra vez sobre instancias conversacionales con el fin de identificar ciertas regularidades sobre cómo las acciones sociales se construyen y comprenden, las prácticas que aquí recuento las he observado y recogido en la memoria de una membresía en tránsito.  Sobre su origen y extensión no puedo decir nada, pero en mi experiencia me parecen harto recurrentes.  Las voy a mencionar, nada más, para ponerlos sobre aviso ahora que se regresan a Lima y se reencuentran con sus amigos y para que ustedes me digan si les son comunes, si les pasa algo como esto o no.  De paso, me queda bien dejarlas anotadas aquí para ver si regreso a ellas como objetos de un más profundo análisis en otro momento.

La primera, creo que la comenté en Facebook en mi último viaje a Lima.  La práctica básicamente consiste en, tras los primeros intercambios de sorpresa y de saludo, de emoción y de qué-ha-sido-de-tu-vida-s, alguno de los reencontrados se esmera por ser el primero en decirle al otro que es un ingrato, se entiende, por no haber escrito, contactado, o, literal, “haberse desaparecido.” “Eres un ingrato.” “No, tú eres una ingrata.”  La ingratitud supone dádiva, ¿no?  Y la dádiva cierta diferencia en relaciones de intercambio.  Creo que por ahí debe interpretarse.

La segunda práctica la he observado principalmente cuando el primer contacto hacia un posible reencuentro ocurre a través de redes o mensaje de texto.  Se enteran que vuelves o que ya estás en Lima y preguntan: “Hasta cuándo te quedas?!,” que me parece una pregunta exquisita.  Me parece una delicia porque revela el milhojas de acciones que la práctica instancia.  Al indagar por la longitud de tu estadía (una pregunta que espera un número de días, una fecha), cierto interés en verte y en reencontrarte dejan entrever.  Pero, crucialmente, se deja entrever pero no se pone definitivamente sobre la mesa. Contestamos, en el mejor de los casos, dando una fecha.  Y si te quedas sólo por Fiestas, pues va a estar difícil que nos encontremos; y si te quedas más tiempo, siempre hay posibilidad de coordinar en otro momento.  Pero al menos mostré interés en verte!

La tercera es harto conocida y sobre una versión de ella estoy escribiendo en mi paper final, que tengo que entregar este viernes.  La práctica emerge cuando ya nos hemos movido a hacer coordinaciones para vernos.  Ya sabemos que vamos por un café o que nos encontramos para tomar unos tragos.  Entonces, nos movemos a ponerle fecha. “¿Cuándo?”  Y quedamos para la próxima semana, o incluso en un día en particular.  Es entonces que alguno de los dos, quizás tú o quizás yo, decide dejar los detalles finales de la coordinación, es decir, la hora y lugar del reencuentro, para después: “nos llamamos” o “coordinamos ese mismo día,” son formas comunes.  Esta práctica me parece fascinante porque condiciona la realidad del reencuentro a una nueva coordinación, a una nueva llamada, a un nuevo mensaje, que, de no darse, ya que no hay compromiso de hora y lugar, no hay pues, propiamente, una cancelación.  “Nunca quedamos.”

Vuelvo al paper.

117 Reunión Anual de la AAA en San José, California

La semana pasada estuve en la reunión anual de la American Anthropological Association (AAA), en San José, California, como parte de un panel titulado “Riesgo, Revelación y Verdad” organizado por Erin Debenport (UCLA) y Nicholas Harkness (Harvard).  Mi presentación tenía como título “Signos de corrupción: transparencia y la política de la revelación en el Perú contemporáneo” y en ella trataba de mostrar la configuración de una forma reciente de hacer política en el Perú a través de la revelación de capturas audiovisuales de corrupción que considero inauguró el descubrimiento y circulación oficial de los vladivideos en 2000 y 2001, 2004, y 2016; y así su influencia ideológica en la memoria política del país y en revelaciones posteriores como ‘signos de corrupción’, particularmente este año con los Kenji-videos y los CNM audios.  En fin, es una argumento semiótico e histórico que espero poder desarrollar más extensamente en un artículo próximamente.

Con más de 10,000 miembros, la AAA Annual Meeting es la conferencia de estudios de antropología más grande de Estados Unidos, con mesas, talleres y paneles sobre diversos temas especializados de la antropología sociocultural, visual, lingüística, biológica, evolutiva, forense, psicológica, etc. etc. etc. y los cruces tan fructíferos entre estas.  Un fiestón, literal.  Esta ha sido mi primera experiencia en una conferencia tan grande (después de ICCA-18 en junio, que yo creía era grande) y también mi primera AAA, a donde sin duda quiero regresar el próximo año, más aún porque la conferencia será en Vancouver! #yolo

Dos lecciones.  La primera proviene de un panel sobre traducción [translation] organizado por Sally Merry (NYU) y Susan Gal (Chicago), con 6 charlas ES-PEC-TA-CU-LA-RES.  Les dejo un snapshot del programa:

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La lección tiene que ver con el uso de metáforas para pensar la vida social y los datos de los que queremos dar cuenta.  En esto, la noción de traducción (o transducción) es particularmente fructífera.  Ojo, traducir no se limita aquí al proceso de convertir un texto en de una lengua a otra, sino que refiere a un proceso semiótico más abstracto de circulación de signos en sociedad y los procesos consecuentes de selección, combinación, borrado, y adaptación que supone.  En el panel, se hablaba de la traducción de cuestionarios de campo a reportes globales y la pérdida cualitativa y particular del caso por el interés en la métrica (Moore); de políticas de agricultura a la práctica agraria (Canfield); de blueprints de diseño arquitectónico especializado a textos geométricos de género aprehensible para la práctica obrera en la construcción de edificios en Nueva Delhi (Sargent); de la inspección forense de cadáveres violentados en Colombia al reporte científico y de ahí a un registro propio del contexto forense para llevar a cabo la devolución de los cuerpos a los familiares de las víctimas (Trowbridge).  Es pues, el paso de un código a otro código, la creación de un signo a partir de otro, con las implicancias y reajustes materiales e ideológicos que suponen y regulan cada proceso.  Las charlas de este panel se encuentran teórica y conceptualmente en un texto reciente publicado por Susan Gal sobre la política de la traducción, que sin duda recomiendo.

La siguiente lección es súper práctica, francamente, y quienes ya participan de conferencias grandes pues sin duda ya la conocen.  Espérense al último día para comprar libros—los descuentos son espectaculares.  El libro sobre investigación visual que CASI compro a $23 el viernes, me lo dejaron a $15 el sábado; Duke puso todos sus paperbacks a $10 y Harvard a $5.  De los cinco libros que compré, hay dos etnografías que me parecen particularmente interesantes y sobre las que me gustará comentar aquí algún momento.  Ambas publicadas en 2018 por Duke, la primera es Channeling the State: Community Media and Popular Politics in Venezuela escrita por Naomi Schiller y la segunda, Posthumous Images. Contemporary Art and Memory Politics in Post-Civil War Lebanon, por Chad Elias.  Grosso modo, ambas son exploraciones del rol de tecnologías de imagen en la movilización política y la formación del estado y construcción de memoria nacional desde las bases.  Espero volver por aquí con reflexiones sobre estos textos en cuento el tiempo lo permita.

#CNMAudios: una base de datos a disposición

Sé que debería estar posteando sobre mi experiencia en ICCA hace un par de semanas—tengo mucho que decir sobre el evento; es más, incluso hice un boceto de un post titulado “Tips sobre cómo presentar datos en AC”, que le mostré a Verónica y al que tengo que volver—, pero acabo de encontrar una mina de oro.

Durante mi estadía en Inglaterra, para ser precisos la noche del 7 de julio de 2018, IDL-Reporteros, un portal peruano de periodismo de investigación anexado al Instituto de Defensa Legal, reveló unos audios de escuchas telefónicas que revelan actos de corrupción dentro del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) del Perú.  Resulta que, a raíz de una investigación policial sobre una banda de narcotraficantes y sicarios en la provincia del Callao, que colinda con Lima, la Fiscalía decidió interceptar las llamadas telefónicas de los abogados de la banda criminal y de otros involucrados.  Las interceptaciones telefónicas comprometen a jueces y políticos actualmente en cargo, así como a algunos empresarios.  Una cronología del caso puede encontrarse aquí.

Desde la primera revelación hace dos semanas hasta anoche, 25 de julio, IDL-Reporteros ha subido a su portal de Youtube un total de 51 audios de conversaciones telefónicas interceptadas y cuatro audios de extractos de una discusión en la sesión del pleno del CNM entre Guido Aguila y Segundo Morales.

Como se podrá imaginar, este material constituye una base de datos única por varios sentidos.  Primero, y por el propio carácter de su revelación, muchos de estos audios son evidencia de la corrupción que impera en las instituciones peruanas.  Corrupción que se manifiesta como actos de tráficos de influencias y colusión.  Revela, además, a pocos días de Fiestas Patrias, las redes de corrupción que quiebran la independencia de los poderes del Estado y la influencia de grupos políticos y corporaciones oportunistas en decisiones de gobierno.

Segundo, no lejos de lo anterior, al tratarse de interceptaciones telefónicas y debido a su revelación inédita, los audios constituyen datos sobre los métodos simbólicos (i.e., lingüísticos e ideológicos) mediante los que opera la corrupción de funcionarios.  Son pues, con los vladivideos, una colección de “corrupción en la práctica.”  Un escrutinio rápido de los audios revela cómo pedidos y ofrecimiento de apoyo, tratos y negociaciones, órdenes y amenazas se consiguen explícita o subrepticiamente.

Finalmente, el carácter espontáneo y coloquial de estas interacciones las vuelven una base de datos idónea para la investigación analítico-conversacional más clásica.  A diferencia de los vladivideos, en donde Montesinos sabía que el encuentro se estaba registrando, aquí los interlocutores, al menos en apariencia, no están al tanto de que las conversaciones están siendo grabadas.  No obstante, sí parece haber una constante preocupación por la posibilidad de estar siendo interceptado, un problema interaccional que aún no se ha descrito.

Ayer estuve toda la tarde limpiando los audios y catalogándolos.  Espero poder tenerlos transcritos próximamente y poder analizarlos para un proyecto a futuro.

Rumbo a ICCA-18

Hace exactamente cuatro años, me vine al 4to Congreso Internacional de Análisis de la Conversación ICCA-14, que se realizaba aquí en UCLA.  Entonces, conocía algo de análisis conversacional a través de un par de cursos que llevé en facultad y durante la maestría en la PUCP, pero nada más.  Dado que la disciplina surge entre UCLA y UC Irvine hacia finales de los años 60, era pues, también, una suerte de visita a la Meca.  No solo Sacks impartió muchas de sus famosas Cátedras sobre Conversación aquí antes de fallecer en 1975, sino que Schegloff fue profesor del Departamento de Sociología hasta hace muy poco, en que se jubiló por temas de salud.  En fin, sin ponencia y sin conocer a nadie, me vine a curiosear, a ver qué se podía hacer con el lenguaje fuera de la Lingüística.

Y fue la mejor inversión de mi vida.  Durante el congreso, conocí a la crema y nata del Análisis de la Conversación internacional, al mismísimo Schegloff durante una ponencia a la que llegó tarde y en la que justo había un sitio vacío a mi lado, a una comunidad de investigadores de diversas disciplinas unidos por su interés en el orden que se genera en el contacto con otros, en la interacción social como nicho primordial de la socialidad humana.  Establecer redes de contactos fue lo que me permitió postular con éxito a varios programas de doctorado en Estados Unidos.

Estoy a una semana de viajar a Inglaterra al 5to Congreso Internacional de Análisis de la Conversación ICCA-18, que se celebra cada cuatro años.  Mi ponencia sobre el conteo de sobornos a la prensa peruana en los videos de Montesinos va el sábado 18 de julio.  Me han puesto en una mesa de Psicología Discursiva, en la que también van Potter, Hepburn, Stokoe, Te Molder y otros grandes.  Iré reportando.

Primera introducción al AC en español

Cierro el año con excelentes noticias para la comunidad de investigadores de la interacción social en español.  La semana previa a Navidad, mi colega Chase Raymond y yo firmamos contrato con Routledge – Taylor & Francis para escribir la primera introducción sustantiva al Análisis de la Conversación en español.  La propuesta de nuestro libro, que venimos trabajando desde abril de 2017, fue muy bien recibida por los dos revisores, quienes resaltaron que la obra llena un vacío editorial en la academia hispana.  Este excelente recibimiento nos pone muy contentos.

En nueve capítulos, nuestra libro presentará los fundamentos, metodología y hallazgos de la corriente etnometodológica del Análisis de la Conversación desde mediados de 1960 hasta la fecha.  Introducimos, así, de manera extendida y por primera vez en español, las nociones de secuencialidad, progresividad y epistemicidad, que en buena parte organizan las interacciones cara a cara y la comprensión entre sujetos.  Mostramos cómo se ordena la interacción humana en turnos, secuencias y tipologías de acciones implementadas y reconocibles a partir de prácticas multimodales.  Dedicamos un capítulo a la enmienda conversacional como método universal para asegurar la intersubjetividad humana y otro, final, a los hallazgos del AC en contextos institucionales, como la medicina, la prensa, el aula y la psicoterapia.

Con determinación y buen humor, planeamos completar el manuscrito hacia mediados de 2019.

¡Feliz año!

La erre y la realidad de los sujetos

Ahora que vuelvo al video de los Castellanos del Perú y escucho el argumento de que “no hay nada en la erre sibilante que la erre vibrante tenga, así como no hay nada en la erre vibrante que la erre sibilante tenga”, pienso en lo siguiente.  Que aunque correcto en el laboratorio, este argumento es completamente ajeno a la realidad de los sujetos que se enfrentan a estos dos tipos de sonidos en la vida cotidiana.  No es pues extraño que mis alumnos tengan dificultades en asimilarlo y, crucialmente, en usarlo como argumento fuera del salón de clases o círculos académicos.  Para el peruano de a pie, contrariamente, hay mucho en la erre sibilante que la erre vibrante no tiene, así como hay mucho en la erre vibrante que la erre sibilante no tiene.  Y ese ‘mucho’, en cualquiera de las dos posiciones, es parte sustantiva de su experiencia y accionar como sujeto social en la vida cotidiana.  En la vida cotidiana, el sujeto no se enfrenta a erres vibrantes y sibilantes, a fricativas, oclusivas, nasales, adverbios, diminutivos u oraciones subordinadas; el sujeto se enfrenta a otros sujetos que en su actuar muestran una amalgama de hechos culturales —entre ellas, sonidos del habla— que los identifican (indexan, suele ser la jerga) como parte de un grupo social.  Y es sobre esta identificación que juzgamos asociarnos o desasociarnos de aquél.  Tomando en cuenta la realidad social del sujeto, el argumento debería apuntar a mostrar que lo que hay, en cambio, mucho en ambos tipos de erres, pero que ese ‘mucho’ es resultado de un proceso histórico complejo de subyugación del que también participa el lenguaje.

Profesionalización de la carrera

Desde el día uno de mi primer año aquí en UCLA el programa y la División de Graduados ha puesto énfasis constante en la profesionalización de la carrera. Nuestra charla introductoria al programa terminó con una discusión sobre posibilidades de empleo como sociólogo. De ahí, hemos tenido muchas más. Desde el día uno se han preocupado por que pensemos, desde ya, qué haremos con tres letras al final de nuestro nombre y un culo de conocimiento sobre una tajadita enana del mundo social.

Me alucina que la profesionalización de la carrera en general y del análisis de la conversación, también, en particular, esté tan presente a lo largo y desde inicio de la formación académica. Es un poco agobiante pensar en esto desde ahora, pero entiendo el propósito. Es claramente prioridad de la universidad asegurarse de que sus graduados, que llevarán su nombre, apunten y consigan los mejores empleos fuera y dentro del mundo académico. Y nadie les grita que son unos vendidos a los intereses del mercado o que están acomodando su formación a intereses particulares – nadie siquiera lo insinúa. Todo el mundo sabe que de algo tenemos que vivir y que puesto que cada vez es más competitivo conseguir una posición de tenure track, desde ya hay que ajustar el perfil a otras posibilidades.

Esta preocupación sensata e informada de la profesionalización de las carreras debería ser parte de la evaluación y rediseño de los programas académicos en pregrado y posgrado. Si estamos abriendo programas solo para darle trabajo a los docentes, bueno, pues hay que repensar el sistema y nuestra idea de formación de calidad.