Rumbo a ICCA-18

Hace exactamente cuatro años, me vine al 4to Congreso Internacional de Análisis de la Conversación ICCA-14, que se realizaba aquí en UCLA.  Entonces, conocía algo de análisis conversacional a través de un par de cursos que llevé en facultad y durante la maestría en la PUCP, pero nada más.  Dado que la disciplina surge entre UCLA y UC Irvine hacia finales de los años 60, era pues, también, una suerte de visita a la Meca.  No solo Sacks impartió muchas de sus famosas Cátedras sobre Conversación aquí antes de fallecer en 1975, sino que Schegloff fue profesor del Departamento de Sociología hasta hace muy poco, en que se jubiló por temas de salud.  En fin, sin ponencia y sin conocer a nadie, me vine a curiosear, a ver qué se podía hacer con el lenguaje fuera de la Lingüística.

Y fue la mejor inversión de mi vida.  Durante el congreso, conocí a la crema y nata del Análisis de la Conversación internacional, al mismísimo Schegloff durante una ponencia a la que llegó tarde y en la que justo había un sitio vacío a mi lado, a una comunidad de investigadores de diversas disciplinas unidos por su interés en el orden que se genera en el contacto con otros, en la interacción social como nicho primordial de la socialidad humana.  Establecer redes de contactos fue lo que me permitió postular con éxito a varios programas de doctorado en Estados Unidos.

Estoy a una semana de viajar a Inglaterra al 5to Congreso Internacional de Análisis de la Conversación ICCA-18, que se celebra cada cuatro años.  Mi ponencia sobre el conteo de sobornos a la prensa peruana en los videos de Montesinos va el sábado 18 de julio.  Me han puesto en una mesa de Psicología Discursiva, en la que también van Potter, Hepburn, Stokoe, Te Molder y otros grandes.  Iré reportando.

Primera introducción al AC en español

Cierro el año con excelentes noticias para la comunidad de investigadores de la interacción social en español.  La semana previa a Navidad, mi colega Chase Raymond y yo firmamos contrato con Routledge – Taylor & Francis para escribir la primera introducción sustantiva al Análisis de la Conversación en español.  La propuesta de nuestro libro, que venimos trabajando desde abril de 2017, fue muy bien recibida por los dos revisores, quienes resaltaron que la obra llena un vacío editorial en la academia hispana.  Este excelente recibimiento nos pone muy contentos.

En nueve capítulos, nuestra libro presentará los fundamentos, metodología y hallazgos de la corriente etnometodológica del Análisis de la Conversación desde mediados de 1960 hasta la fecha.  Introducimos, así, de manera extendida y por primera vez en español, las nociones de secuencialidad, progresividad y epistemicidad, que en buena parte organizan las interacciones cara a cara y la comprensión entre sujetos.  Mostramos cómo se ordena la interacción humana en turnos, secuencias y tipologías de acciones implementadas y reconocibles a partir de prácticas multimodales.  Dedicamos un capítulo a la enmienda conversacional como método universal para asegurar la intersubjetividad humana y otro, final, a los hallazgos del AC en contextos institucionales, como la medicina, la prensa, el aula y la psicoterapia.

Con determinación y buen humor, planeamos completar el manuscrito hacia mediados de 2019.

¡Feliz año!

La erre y la realidad de los sujetos

Ahora que vuelvo al video de los Castellanos del Perú y escucho el argumento de que “no hay nada en la erre sibilante que la erre vibrante tenga, así como no hay nada en la erre vibrante que la erre sibilante tenga”, pienso en lo siguiente.  Que aunque correcto en el laboratorio, este argumento es completamente ajeno a la realidad de los sujetos que se enfrentan a estos dos tipos de sonidos en la vida cotidiana.  No es pues extraño que mis alumnos tengan dificultades en asimilarlo y, crucialmente, en usarlo como argumento fuera del salón de clases o círculos académicos.  Para el peruano de a pie, contrariamente, hay mucho en la erre sibilante que la erre vibrante no tiene, así como hay mucho en la erre vibrante que la erre sibilante no tiene.  Y ese ‘mucho’, en cualquiera de las dos posiciones, es parte sustantiva de su experiencia y accionar como sujeto social en la vida cotidiana.  En la vida cotidiana, el sujeto no se enfrenta a erres vibrantes y sibilantes, a fricativas, oclusivas, nasales, adverbios, diminutivos u oraciones subordinadas; el sujeto se enfrenta a otros sujetos que en su actuar muestran una amalgama de hechos culturales —entre ellas, sonidos del habla— que los identifican (indexan, suele ser la jerga) como parte de un grupo social.  Y es sobre esta identificación que juzgamos asociarnos o desasociarnos de aquél.  Tomando en cuenta la realidad social del sujeto, el argumento debería apuntar a mostrar que lo que hay, en cambio, mucho en ambos tipos de erres, pero que ese ‘mucho’ es resultado de un proceso histórico complejo de subyugación del que también participa el lenguaje.

Profesionalización de la carrera

Desde el día uno de mi primer año aquí en UCLA el programa y la División de Graduados ha puesto énfasis constante en la profesionalización de la carrera. Nuestra charla introductoria al programa terminó con una discusión sobre posibilidades de empleo como sociólogo. De ahí, hemos tenido muchas más. Desde el día uno se han preocupado por que pensemos, desde ya, qué haremos con tres letras al final de nuestro nombre y un culo de conocimiento sobre una tajadita enana del mundo social.

Me alucina que la profesionalización de la carrera en general y del análisis de la conversación, también, en particular, esté tan presente a lo largo y desde inicio de la formación académica. Es un poco agobiante pensar en esto desde ahora, pero entiendo el propósito. Es claramente prioridad de la universidad asegurarse de que sus graduados, que llevarán su nombre, apunten y consigan los mejores empleos fuera y dentro del mundo académico. Y nadie les grita que son unos vendidos a los intereses del mercado o que están acomodando su formación a intereses particulares – nadie siquiera lo insinúa. Todo el mundo sabe que de algo tenemos que vivir y que puesto que cada vez es más competitivo conseguir una posición de tenure track, desde ya hay que ajustar el perfil a otras posibilidades.

Esta preocupación sensata e informada de la profesionalización de las carreras debería ser parte de la evaluación y rediseño de los programas académicos en pregrado y posgrado. Si estamos abriendo programas solo para darle trabajo a los docentes, bueno, pues hay que repensar el sistema y nuestra idea de formación de calidad.

Becker: escribe, edita, re-escribe

La idea de este blog era poder hacerme el hábito de escribir un poquito en español, cada tanto, e ir contando cómo van las cosas en el doctorado. Informar, también, de eventos y publicaciones de interés para analistas del lenguaje y el cuerpo en interacción. Y, quizás, por ahí, ofrecer alguna que otra traducción, o análisis, o una reseña. Me parece increíble que haya pasado tanto tiempo desde mi último post en octubre. No me ha sido difícil encontrar el tiempo para escribir. Ha sido más difícil poder articular lo que quiero decir. Y puesto que me toma varios minutos encontrar la palabra perfecta, al final, me siento frustrado y juzgo la faena como inútil e innecesaria.

Becker me está ayudando a superar esta frustración; que en parte es temor de sentir que no puedo comunicarme claramente por escrito. Si me es complicado en español, “el lector” se puede imaginar cuánto más difícil me puede ser el trabajo en inglés. El libro que estoy leyendo es Writing for Social Scientists de Howard Becker, publicado originalmente en 1986. Nos lo mandaron a leer para la clase de métodos de investigación sociológica aquí en UCLA.

Antes de adentrarse en los problemas específicos de la escritura académica en las ciencias sociales, Becker ofrece dos sugerencias para cualquier interesado en la escritura como profesión. Las sugerencias son escribe y edita. Escribir requiere tiempo, pero requiere, antes que nada, palabras sobre el papel. Ningún texto nace “perfecto” – si algo así se puede alcanzar. O se vuelve “perfecto” tras la primera revisión. Escribir requiere volver al texto varias veces. Es el proceso de edición lo que consigue, al final, un buen texto. Y esto presupone tiempo y cabeza fría en cada leída. Pero, antes que nada, hay que producir aunque sea un bosquejo que se pueda someter a corrección.

Algunos extractos del primer capítulo del libro (Chicago, 2007, segunda edición):

“Then I said they could really start by writing almost anything, any kind of a rough draft, no matter how crude or confused, and make something good out of it. […] I explained that such a draft would help them find out what they might have to say.” (p. 13).

“Most of the students had a more conventional view, embodied in the folk maxim that if you think clearly, you will write clearly. They thought they had to work everything out before they wrote Word One, having first assembled all their impressions, ideas, and data and explicitly decided every important question of theory and fact. Otherwise, they might get it wrong. […] My theory leads to the opposite view: you have already made many choices when you sit down to write, but probably don’t know what they were. That leads, naturally, to some confusion, to a mixed-up early draft. But a mixed-up draft is no cause for shame. […] Knowing that you will write many more drafts, you know that you need not worry about this one’s crudeness and lack of coherence. This one is for discovery, not for presentation.” (p. 16-7)

 

Próximos eventos de interés para analistas de la conversación

Vaya que me ha costado encontrar el tiempo para armar este post. Estoy en Los Ángeles hace poco más de un mes y por terminar ya la cuarta semana del primer trimestre del doctorado. El sistema trimestral – los quarters – de UCLA hacen que todo pase más rápido. Las tareas y lecturas se acumulan y el tiempo libre no alcanza para armarse un almuerzo decente, lavar los platos o ir al gimnasio – estoy a toda costa tratando de evitar caer en la comida rápida y el sedentarismo al que invitan tanto este país como el extenuante trabajo académico.

Me motiva a escribir este primer post un correo de Galina Bolden, que me ha llegado a través del mailing list del Departamento, con información sobre congresos, conferencias y eventos de interés para analistas de la conversación. El correo de Bolden sirve de recordatorio de fechas límite, pero agrego yo otros eventos que también podrían ser de interés si bien sus fechas de envío ya cerraron. ¿Alguno más en la región?

Eventos 2016

Eventos 2017

 

 

Traducir a Sacks

Sacks Lect FrontMe encuentro a unas semanas de iniciar el doctorado en UCLA–where it all started <3–y me he propuesto, finalmente, comenzar también con este otro proyecto que tengo en mente desde que descubrí el Análisis de la Conversación (AC) hace unos años y lo poco que tenemos publicado sobre él en castellano (sé que debería comenzar a acostumbrarme a decir ‘español’, pero me cuesta).

Si bien sería injusto atribuir el origen del AC a una sola persona, sabemos que gran parte de la descripción conceptual y fundamentación analítica y metodológica del AC se gesta en las clases de sociología que Harvey Sacks impartía en la Universidad de California; primero, desde 1964 en el campus de Los Ángeles; y, luego, en el campus de Irvine, desde 1968 hasta su muerte temprana en 1975. Hago la salvedad de inicio, pues sabemos que es la interacción social académica, antes que el eureka detrás de un escritorio, la que suele ser la incubadora de las mejores ideas–y, por experiencia lo digo, es frente a un auditorio que se despliegan los mejores esfuerzos por sintetizar lo complejo y por argumentar ordenadamente.

Cómo y por qué las cátedras fueron grabadas, lo desconozco en este momento; pero sabemos que fue Gail Jefferson quien las transcribió casi en su totalidad y editó posteriormente para que puedan ser publicadas en Blackwell como dos volúmenes titulados Lectures on Conversation (Sacks, 1992). Por esta misma edición, que presenta Emanuel Schegloff, sabemos que, antes de publicadas, las cátedras transcritas circulaban entre los colaboradores e interesados como copias mimeografiadas (de las que, de hecho, me gustaría conseguir una). Es esta edición, reimpresa en 1995, la que estoy usando para mi traducción.

Tras revisar el material encuentro dos primeras dificultades para llevar a cabo el proyecto. La primera es, claramente, la cuestión terminológica. Ya que no hay mucho traducido sobre AC en castellano y mucho menos investigaciones publicadas (AC Latinoamérica encuentra en esto su razón), me temo que tendré que proponer algunas acuñaciones conforme realice el trabajo. Para esto, claro, estoy revisando y cotejando mis propuestas con algunas publicaciones españolas (e.g. las de Helena Calsamiglia, Ampara Tusón, Antonio Briz y Val.Es.Co, entre otros investigadores españoles del, así llamado, “discurso oral”), que si bien no provienen de la tradición etnometodológica propia de la sociología, se aproximan al castellano, principalmente, en su uso oral e interaccional.

Aunque parezca ya purita antipatía reparar en esto, por ejemplo, traducir el nombre de la disciplina (ing. ‘conversation analysis’) como análisis de la conversación, ya es, indefectiblemente, tomar una postura–más aún si  nos negamos a utilizar indistintamente otra posible traducción, como es análisis conversacional. Por ejemplo, la comunidad brasilera de estudiosos del lenguaje en interacción distingue, sistemáticamente, análise da conversação y análise da conversa etnometodológica como dos líneas distintas de investigación en la actualidad que, aunque comparten objeto de estudio, se aproximan a él desde perspectivas distintas y tienen, a su vez, orígenes diferentes.

Otro ejemplo es el fenómeno de ‘turn-taking’, que suele traducirse como alternancia de turnos en español (e.g. Calsamiglia & Tusón, 1999) y tomada de turnos en portugués (e.g. Loder & Jung, 2008). Me pregunto si no es más fiel y precisa la traducción de toma de turnos–similar a la elección portuguesa–que la de alternancia de turnos que, a mi juicio, describe, más bien, una característica de la dinámica interaccional, que es, justamente, que los turnos se alternan (Sacks, Schegloff & Jefferson, 1974).

Estoy próximo a concluir la traducción de la primera cátedra–término por el que he optado para traducir ‘lectures’– y una segunda dificultad se hizo patente desde el primer párrafo. Ya que se tratan justamente de cátedras, de clases impartidas por Sacks en la universidad, el carácter de la composición es oral y este estilo se ha mantenido en la edición inglesa. Es difícil, pues, capturar en la oralidad del castellano (además, en un castellano oral, académico y estandarizado para Latinoamérica en la medida de lo posible) la belleza y simpleza con la que Sacks describe aspectos sumamente complejos de la interacción social humana; esto, claro, sin perder precisión y rigor, que es justamente la razón misma de este proyecto.

Sin duda, traducir a Sacks se me está haciendo un excelente ejercicio académico. No solo para comprender profunda y detalladamente sus ideas, sino para apropiarme de ellas en castellano y encontrarle cadencia y fluidez a mi propia argumentación al ritmo de la voz del maestro. Ya les iré contando cómo va todo.


Referencias.

Calsamiglia, H. & Tusón, A. (1999). Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Barcelona: Ariel.

Loder, L.L. & Jung, N.M. (2008). Fala-em-interação social: Introdução à análise da conversa etnometodológica. Rio de Janeiro (?): Mercado de Letras.

Sacks, H., Schegloff, E. & Jefferson, G. (1974). A Simplest Systematics for the Organization of Turn-Taking in Conversation. Language, 50(4): 696-735.